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28 años de servicio a Indervalle siguen motivando a Nazli Quintana en su trabajo por el deporte de la región

Nazli Quintana Banderas, es una mujer trabajadora, con una calidez única y entregada completamente a su familia, al deporte y a la naturaleza; ella lleva la alegría y la sabrosura de la caña de azúcar en su sangre.

Su primer contacto con el deporte llegó en el año de 1993 cuando empezó a laborar en Indervalle, en ese entonces “Junta Administradora Seccional de Deporte del Valle del Cauca; Nazli ingresó como contratista de orden de servicios, a realizar un reemplazo en el área de Presupuesto, como secretaria.

Gracias a su formación, disciplina y entrega al trabajo, su jefe en ese entonces, Jorge Rodríguez, la dejó trabajando en la “Casa del deporte”, como cobradora de rentas, en ese puesto estuvo aproximadamente dos años, recorriendo gran parte del Valle del Cauca.

Nazli Quintana, es Licenciada en Educación Física, especialista en Gestión del Deporte y Gerencia de Proyectos. Su motivación es su familia, sus padres que son su polo a tierra, sus 4 hermanos y su hija Valeria Escobar Quintana, quien es su mayor bendición.

Nazli, lleva trabajando en Indervalle alrededor de 28 años y se siente muy orgullosa de estar vinculada en una de las entidades descentralizadas más importante de la Gobernación del Valle, la cual la ha visto crecer en todos los ámbitos de su vida, la ha acompañado en sus tristezas, alegrías y en los triunfos que ha obtenido a lo largo de su vida.

El edificio rojiblanco le ha entregado muchas cosas en su vida, desde ver nacer a su hija, hasta convertirse en esa amiga fiel que la ha acompañado a crecer académicamente y en los próximos meses será testigo del vuelo que emprenderá la pequeña Valeria a los Estados Unidos, donde realizará sus estudios profesionales.

Gracias a su disciplina, temple y amor al trabajo, Nazli, pasó por las oficinas de Presupuesto, Tesorería y hace 21 años coordina el archivo de gestión de la subgerencia de Planeación.

Esta caleña de 53 años, pasa su tiempo libre en su pequeña finca ubicada en la vía al mar, sembrado plantas para el futuro, además le encanta leer, celebrar las fechas especiales con su familia al ritmo de un buen guaguancó. Además disfruta al máximo las actividades de participación ciudadana; le gusta el contacto con la gente y ayudar en todo lo que puede.

“Hoy puedo decir que no he vivido en vano, he vivido con muchas bendiciones de pertenecer a Indervalle, y aún tengo mucho que ofrecer, con base en mi experiencia y conocimientos y solo espero que me permitan seguir desempeñándome con compromiso, amor y voluntad mi trabajo”.

En estos tiempos de pandemia, Nazli ha desempañado sus funciones desde casa, a través de teletrabajo y añora volver a pisar su oficina, en una entidad que la hace sentirse orgullosa y parte de un proceso dorado del deporte vallecaucano.

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